Las playas de los mundos infinitos, la sonrisa
de los niños.



Sé parte de la escafandra!

domingo, 12 de diciembre de 2010

Oda

Aquel día la gaviota volaba al ras del mar buscando un banco de pececillos de los cuales poder tomar uno sin tanto riesgo, sin embargo su vuelo era distraído pues llevaba varios días sin entender el por qué no podía olvidar ese evento que en un momento había sido tan importante para ella al grado de olvidarse de ir con las demás gaviotas.
De pronto su cabeza chocó con algo tan duro que haciendo pequeñas olas por varios metros en el oscuro mar su pequeño cerebro quedó en blanco y su cuerpo maltrecho quedó inerte sobre el mar que amenazaba con tragársela de un instante a otro. Con una sola mano aquel humano la había sacado del fondo en la que se había sumido por el tremendo choque; sus alas ajeadas cayeron pesadamente a sus costados.
Ese día Odra Regina había atrapado a una gaviota y tenía por misión curarla, sanarla y así lo hizo; día a día sanó sus heridas, le lavó sus alas las vendó y cuidó de ella como si fuera su más preciado tesoro.
Los días pasaron y aquella gaviota volvió a la vida, sus primeros aleteos los dió a los ojos de Odra Regina y ese día; ave y humano fueron felices. Pronto la gaviota no se separaba del hombro de aquella benévola persona, iban a todos lados juntos, a la gaviota le gustaba jugar con su pico en las orejas de Odra Regina, susurrándole un mil amores por haberle salvado. A Odra Regina le gustaba ese coqueteo, como le diría cuando de un golpecito hacía a un lado a la gaviota para seguir su camino; parecía haber una compenetración sincera y profunda en aquellos dos seres que el destino había unido de manera fortuita por un accidente que él mismo provocó para que estos se encontrasen; sin embargo el nubarrón se aproximaba y en aquel momento la gaviota se sintió atraída a volar bajo aquella próxima tormenta, la discusión fue grande; Odra Regina jamás quiso escucharle, jamás quiso saber el por qué el deseo enorme de la gaviota.
Fue un rotundo no el que se escuchó en el aire con olor a lluvia. A la gaviota no le importó ella había partido, quería sentir esa adrenalina nuevamente y un humano no la detendría; le dejó en solitario y emprendió el vuelo, su ego le había llamado una vez más y se olvidó de tolerar.
Solo se fue!
Qué caro estaba pagando ese deseo de ser ella misma, a su regreso con una victoria más en su haber, Odra Regina había zarpado, se había embarcado en otro navío en un trasto viejo que le sirvió de barca pero cómodo.
Que terrible realidad!!
La gaviota confundida le buscó,quería sentirse segura en su hombro, pero Odra Regina ya no estaba en condiciones de volver a sentirse así. Todo la felicidad de la gaviota se había esfumado ahora solo quedaba volver al embarcadero; seguir picando aquí y allá pensar en los altos vuelos que había alcanzado en aquella tarde de nubarrones en su vida. Físicamente estaba bien pero su ego había sido mermado por el abandono.
Esa mañana volvió a salir la gaviota volando al ras del mar, traspasando con su mirada aquella inmensidad.
Sin nada en mente solo volar.

4 comentarios:

Darth Vince dijo...

Apoyo a la gaviota que quizo volar una vez más a través de la tormenta para sentirse viva, para sentirse bien con sigo misma.

Ojalá Odra Regina hubiera comprendido que de haber sentido verdadero amor por esa gaviota debió haber buscado la manera de apoyarla y ayudarla a emprender ese vuelo que la gaviota tanto sentía que necesitaba, pues cuando se ama a alguien se le escucha y se le ayuda a crecer... y definitivamente, el impedirle a alguien la oportunidad de volar y acumular experiencias nuevas, no es una manera de ayudarle a crecer.

Ojalá que pronto pueda la gaviota sacudirse las malas emociones que sintió al no encontrar nuevamente a Odra Regina de brazos abiertos, pues también es una experiencia que debe utilizar para crecer, y no para sufrir.

Strawberry Fields Forever!!!!

ѕocιaѕ dijo...

Me sentí la gaviota y la Odra sería mi mamá si no le explicara el motivo de mis sueños, el porque de mis metas, o sea creo que como toda gaviota tenemos que empapar a nuestras Odras Reginas en nuestros sueños y metas, porque obvio hay que luchar y salir a hacerlos realidad pero si queremos que nos entiendan debemos compartirlos y más si esperamos regresar y que ellas aún esten en el mismo lugar del que partimos.

la MaLquEridA dijo...

Pobre Odra Regina que no entendió que la Gaviota debía volar para encontrarse a si misma.

Trovator dijo...

Volar cual gaviota... una maravilla de encuentros con el reflejo proyectado en el mar.. y el proyectado en el cielo. Sueños sí, quimeras no.

Lindas letras!

Felices fiestas! Un abrazo!