Las playas de los mundos infinitos, la sonrisa
de los niños.



Sé parte de la escafandra!

sábado, 23 de enero de 2010

LA VOZ DE MIS ADENTROS

El mercado estaba casi solo, los marchantes pasaban alrededor de cada puesto, se veía en penumbras pues la hora de las ventas había pasado hacía ya muchas horas; en ese momento no encontré otro lugar en donde refugiarme y corrí dentro, buscando un lugar en donde sentirme segura.
El hombre que me perseguía era rubio, de estatura baja de ojo claro, y corría tan rápido que mis piernas empezaron a fallar a unos cuantos pasos de ser alcanzada.
Esa sensación de inmesurable estrés fue terrible, me buscaba, volteaba a todos lados buscando mi figura, yo agazapada le observaba y no dejaba que me viera, mis piernas temblaban, mis labios no decían una palabra solo de pensar que sería escuchada. De pronto encontró un lugar más alto y subió a buscarme, mis brazos se azieron rápidamente de un apoyo y corrí sin detenerme, en mi loca carrera por desaparecer de su sagaz vista, mi zapato desatado no supe en qué momento salió volando de mi pie desnudo y al querer atraparlo mi mano tomó la de él.
ME HABÍA ATRAPADO!
Qué quería de mí? pensaba en mis adentros!
Por qué perseguirme con tanto ahínco? Mi mente daba vueltas en un desesperado intento por saber a ciencia cierta las intenciones de aquel hombre hacia mi endeble ser.
Me preguntó mi nombre, no alcancé a decirlo, sentí un ligero hilo de líquido caliente correr por mi torso, mi vida se me iba, mi aliento se tornaba lento y mis ojos se dilataban poco a poco. Mi mente trabajaba a mil por hora. Quién era este hombre?
Por qué me había lastimado de esa manera hasta arrebatarme la vida en un segundo?
Su persecución había durado tanto y el clímax de su objetivo tan poco...
En mis ojos color café quedó reflejada su silueta, su imagen.
En un momento de vacilación me levanté rapidamente, por fin me sentía delgada, o ágil?
Podía moverme muy rápido, creí verle en cuclillas sobre mi, llorando; se veía tan delgado y no entendí por qué buscaba en mis bolsillos algo, si yo no traía nada.
Mi cuerpo seguía subiendo pero era a voluntad, podía bajar si yo quería y él no me vería, no sabría que yo hablaría y les diría a todos lo que había sucedido.
Sin embargo en su mano ensangrentada por mi sangre pude ver un gesto de rabia e impotencia,
ahí comprendí que el no era el culpable, ahí entendí que mi vida había sido robada por otro ser;
que él era mi protector y que estaba triste por mi pérdida.
Pero, por qué seguirme así de esa manera? Nunca supe. Mi cuerpo, noo, mi espíritu subía sin freno alguno se perdía en un cielo azul, subía, subía y mi cuerpo inerte yacía vacío.

8 comentarios:

chachin dijo...

vaya que me pareció que estaba ahí, luego ese final estuvo muuuuy bien.
Que pena que sea toda una tragedia el escrito pero me gusto mucho mucho.

Hox dijo...

Es cuento o pesadilla?

El Xhabyra dijo...

oye, estuvo muy bueno, parece un muy mal e intrigante sueño.

GAVIOTA, con gusto te paso la imagen del atardecer, mandame un correo porfa (en mi perfil esta el mio) para poder responderte enviando la imagen con un poco de mejor calidad.

ѕocιaѕ dijo...

que padre estuvo el post, aunque te voy a ser franca y me asuste pensando que algun zeta andaba queriendote agarrar en el centro (en serio), dije algun intento de secuestro y estaba asustada..

osea saber que alguien te hizo daño y sigue quedando esa huella es triste, por ello igual no sé si sea un cuento o un mal suceso como para poder opinar abiertamente

muchas veces no nos damos cuenta de cuándo alguien nos robo algo, hasta que alguien más se presenta y buscamos compartir ese algo con él, y ohh sorpresa.. ya no está en donde creíamos estaba guardado

besos gaviota

Javier dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Javier dijo...

oye qué buen relato!

Perra Rabiosa dijo...

Extraña, intrigante e interesante historia! Bien!:)

No sé si ya es el final de la historia. La he seguido hasta donde he podido, hasta toparme con esa luz blanca que ya no me deja ver nada más, que ya no me deja verla. No tengo ya más nada que hacer, quizá algún día vuelva, y tal vez sea por mí...

Saludos desde lo profundo del ámbar Gaviota. Un abrazo :)

Ale dijo...

snif! snif! Yo no quería que se muriera. Así se quedaba con el rubio chaparrín :(

Pero no pienses que no me gustó. Al contrario, te quedó bárbaro!