Las playas de los mundos infinitos, la sonrisa
de los niños.



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lunes, 30 de marzo de 2009

CUENTAME DE TI

Una tarde fresca de Enero salí al centro del terruño a comprar algunas cosas. Sin embargo sentí la necesidad de caminar por el zócalo y olvidarme de todo; así lo hice y llegué a las bancas de piedra que rodean el bello jardín del mismo, busqué un lugar y ahí me acomodé en flor de loto a ver la gente pasar. Estando ensimismada en mis pensamientos exitencialistas me abordó un hombre (de muy buen ver, por cierto) era un hombre entrado en años y en lo primero que me fijé fue en su sonrisa afable. Me hizo una serie de preguntas a las que yo respondí sin premura y con monosílabos. Se acercó un poco más a mi y empezó a contarme su historia.
Tuve una sensación muy extraña, ya que en cuestión de minutos me envolvió en su interesante plática y la conversación surgió. Ésta se enraizó en cómo conoció a su mujer, cómo se hizo de su familia y a cada palabra de él me intrigaba cada vez más.Las preguntas no se hicieron esperar y fluyeron una tras otra con su respectiva respuesta. Su plática siempre fue amena, hablamos de todo, de enfermedad salud, viajes y de vez en cuando entremezclaba en la plática anécdotas chuscas de su vida íntima con la mujer, de sus hijos, de sus hijas, profesión, en fin de todo; siempre relacionado con la familia. El tiempo hizo su trabajo y de ser una bella tarde se convirtió en una gélida noche. Los temas no se acababan, me hacía sonreír incluso soltar una que otra carcajada. De repente se calló, me miró con unos ojos especuladores y la tan temida sentencia por fin llegó a sus labios........

Y ahora...

Cuéntame de ti...

El aire se hizo más frío aún y no alcancé a decirle nada...en un abrir y cerrar de ojos aquel hombre se esfumó. Mis pensamientos revolotearon inquietos, me levanté y me fui. Creo que hubiésemos necesitado otra tarde como esa. Me divertí, analicé el suceso y la verdad...

nunca sabré el por qué estuve ahí.

2 comentarios:

Iguanito dijo...

Una sinceridad al descubierto, tenemos miedo para sincerarnos, yo creo que si, a muchos nuestra sinceridad la abrimos solamente cuando ya tenemos confianza en alguién y muy pocas personas pueden llegar a conectarte y eso en la primera vez que nos relacionamos...Buen relato de una tarde que me gustaría estar, si viendo pasar el tiempo...Gracias por tu visita a mi blog!

Sender Eleven dijo...

Yo tambien me voy a sincerar... Soy Bill Gates.