Disfruté mucho la corrida, aprendí nuevas cosas, como el buscar sentarme junto a ganaderos que son parte esencial de la fiesta brava y que en esa gloriosa tarde me enseñaron muchas cosas que no sabía acerca de la cría de toros de lidia.
Por supuesto me deleité el paladar con un rico y delicioso tequila el cual hizo que los olés! estuvieran a flor de piel y poder gozar al máximo esa ligera tarde que me envolvió con su aire fragante de aromas.
Ese día estuve de lo más feliz ya que mis botas me llevaron y me trajeron sin torturar a mis pies
por un buen recorrido después del gran espectáculo.