Empezando con un viaje extremadamente intempestivo y relajante; relajante pues el simple hecho de viajar me encanta, siempre he dicho que para hacerlo se deben tener varios motivos y el primerisimo lugar es que te "guste viajar".
Bueno, pues a todo esto y por segunda vez salí fuera del Estado.
Razón? Todavía no la sé con exactitud, pero hubo algo en ese viaje que me cambió por completo, fue quizá la experiencia vivida, quizá que mis ojos se abrieron a un cambio que voga por salir de su agujero, NO SÉ!
En fin!
Pasemos a lo interesante:
El viajar para mí es muy importante y hasta la fecha llevo en mi haber sólo 24 estados de la República Mexicana que han tenido el placer de haberme tenido sobre sus calles.
Y un país que igual me albergó por un buen rato, esperando aumentar la lista en este rubro.
Pero sólo un lugar puede ser considerado ganón de haber dejado mi corazón ahí, ese lugar es Puebla; y no por lo que haya sucedido o dejado de suceder; no.....
Fueron sus calles, sus templos, sus plazas y jardínes, su exquisita variedad de comida, sus leyendas pero sobretodo su gran historia, la historia de un Estado que fue cuna de grandes héroes y el lugar en donde se libró una de las más cruentas batallas que el país haya tenido contra un ejército invasor.
De Puebla me enamoré desde el primer momento que la pisé, creo que no hay duda de mi amor por Puebla de los Angeles.
Mi segundo lugar preferido es Querétaro, precioso por cierto, creo que todos los lugares por cualquier circunstancia se llevan las palmas.
México en sí, es un lugar enorme y lleno de riquezas, que al buscar solo un tantito, encontraremos lo mejor de lo mejor sin ir a otros países.
Como siempre después de un viaje, termino muy cansada y con ganas de haberme quedado por donde anduve, sólo que hay que regresar y prepararse para el día siguiente.
A final de cuentas regreso a mi bello terruño; el que me vió nacer.
Espero que este año traiga viajes.



































